Pseudo-crítica literaria a tres cuentos de 3650 días - Antología personal de Rodrigo Urquiola Flores


Por Elena Rocabado 


El libro 3650 días – Antología personal escrito por el paceño Rodrigo Urquiola Flores es un compilado de cinco historias cortas que abordan diferentes temáticas y cuya redacción nos permiten descubrir el estilo del escritor. En ellos, es posible identificar elementos propios del autor, como los principales valores que quiere exaltar en sus personajes o el fondo de una historia. Estos señalamientos nos permiten precisar aún más la intención del autor en cada uno de sus cuentos. 

Se procederá haciendo una breve síntesis de cada una de las historias seleccionadas, en base a la que más fácil me resultó leer, la que más llamó mi atención, y la que más me generó preguntas, haciendo hincapié a lo que, personalmente, destacó en cada una para finalizar con algunos comentarios acerca de las tres historias en conjunto determinando similitudes, diferencias y lo que llegan a generar en el lector.

Ahora que estás junto a mi

Ahora que estás junto a mi empieza pareciendo una entrada a un diario o una carta donde el protagonista está contando a alguien cómo se siente, qué piensa y cómo está. Recuerda una de las más bellas noches, de pequeño, en la que vio en la oscuridad de su cuarto una sombra de un sombrero, ¿o era más bien un sombrero hecho de sombra? En fin, fue ese objeto el que le dio una sensación de frío, terror y miedo, un terror que disfrutó y nunca olvida. Luego, también recuerda una horrible noche de primavera, una más del insomnio que frecuentemente sufría, cuando descubrió que nunca más volvería a ver a su madre. También, habla de su padre y como nunca lo conoció, que todo lo que tenía y sabía de él era gracias a una fotografía vieja que su madre alguna vez le había dado, pero para él era suficiente. Seguidos los recuerdos, retoma su posición en una banqueta del Prado (paceño) donde reflexiona acerca de su vida pensando que, si tuviera la oportunidad de cambiarla o si hubiese tenido la oportunidad de hacerlo, no lo hubiese hecho porque quien era en ese momento, debido a todo lo que le había pasado (crecer sin padre y perder a su madre) lo habían vuelto quién era y eso le hacía feliz. Se puede entender que está hablando a un mendigo a quien aparentemente le da una moneda para que permanezca a su lado y poder hablar, porque tenía demasiado trabajo y hablar le hacía bien, quería hacerlo. Entonces, ahora que alguien estaba junto a él, quería hablar, de cualquier cosa, quería hablar en ese momento; probablemente para no sentirse solo y luego volver a la realidad.

Si bien no hay un desarrollo del personaje en el tiempo que dura la historia porque intervienen más recuerdos que otra cosa, se puede inferir la actitud que tiene el protagonista respecto a su vida. Evoca un sentimiento de soledad, de necesidad de compañía y tal vez es por eso que empieza a contar esos pequeños recuerdos a alguien. Habla como si la persona a quien se dirige lo conociera bien, porque llega a incluir el nombre de quien era (¿o aún es?, no lo sabemos) su novia, Beatriz, algo que podría resultar muy personal. Sin embargo, su incorporación en la historia parece tener el fin confirmar la idea de soledad, en ese momento, que construimos de él desde el principio de la historia. También, resalta en un punto de los recuerdos al silencio, diciendo que puede ser amigable y llegar a ser inseparable, más que uno mismo. En ese sentido, se puede ligar el silencio a la soledad que siente y vive el personaje y que al final, solo quiere que alguien lo acompañe y escuche hablar del clima, o de alguna otra noche de insomnio.

La memoria invertebrada

En este cuento intervienen un par de personajes más que en la anterior historia (don Teodoro, los militares, la hija de don Teodoro, entre algún otro) que interactúan constantemente entre ellos. Parte siendo un posicionamiento de don Teodoro como un hombre, benemérito de la Guerra del Chaco, que un día se quedó solo en su casa en tiempo de dictadura, pero que tiene la esperanza de encontrar a su hija quien ha sido, en un primer momento, presumiblemente arrestada en una cárcel de Achocalla por lo que él, su padre, decide ir a buscarla. Así, en la historia transcurren varios días y vemos como la actitud del personaje inicial se fortalece con cada ida a la cárcel, pero a la vez se debilita emocionalmente por la respuesta que recibía. De esa manera, después de que su pedido sea rechazado en varias ocasiones, toma la decisión de vestirse de mujer, pero no de cualquier mujer, ya que se trata de su difunta esposa. Esto termina siendo un giro totalmente inesperado que retiene la atención del lector porque uno no entiende por qué el personaje está haciendo eso. Sin embargo, ese punto es lo que eleva al máximo el suspenso porque será a partir de esa decisión, de Don Teodoro vestido de mujer, que se empieza a resolver el misterio de su hija. La descripción de las acciones que llevan a Don Teodoro a descubrir su cuerpo sin vida parece estar cuidadosamente definida para que cada una sea descrita detalladamente y tener al lector 100% a la expectativa de lo que sucede y sucederá después. Un poco antes de que se lleve a cabo este evento, el coronel le dice a Don Teodoro que su hija se encuentra en esa cárcel y eso hizo nacer en mí una pequeña esperanza de que se encuentre viva a pesar de que el mismo personaje principal ya sabía la verdad. Todo se derrumbó al momento de confirmar mi miedo, y el de su padre, cuando identifica su cuerpo en ese recinto. Una vez que se retira del lugar, va a su casa y al día siguiente se vuelve a vestir de mujer y parte nuevamente a la cárcel a preguntar por su hija, como si no recordara lo que ya había pasado. Y empieza a repetir este comportamiento día tras día, yendo a la cárcel a preguntar por su hija vestido de mujer, pero se iba deteriorando poco a poco, como su edad y sus sentimientos.

A pesar de que él era un benemérito de la Guerra del Chaco y supuestamente debía ser respetado, ¿por qué recurre a vestirse de mujer (de su difunta esposa) para ir a buscar respuestas? Podía haberlo hecho simplemente recordándoles a todos cada vez que iba que era un benemérito, a quién supuestamente el país le debe mucho y el resto de los ciudadanos respeto, pero no, no recurre a eso, decide vestirse de mujer, de una mujer que ya casi no recuerda para ir a preguntar por su hija a la cárcel como si no recordara que ya había visto su cuerpo yacer muerte entre otros cientos. Lo hace una y otra y otra vez, día tras día, sus vecinos ya no se ríen de él, los funcionarios de la cárcel lo dejan pasar y se repite, una y otra y otra vez. 

Puedo decir que el ritmo de la historia era bastante bueno, uno puede terminar de leerlo en un par de minutos sin necesidad ni el deseo de levantar la vista de las palabras porque sucede tanto con el personaje en tan pocas hojas que lleva al lector a cuestionarse el porqué de algunas decisiones (del personaje y del autor). Principalmente, surge la pregunta del porqué decide vestirse de mujer. Sin embargo, para mí, es posible que se trate de algún episodio mental que está sufriendo a partir de la soledad que estaba viviendo. Además, la permanencia del personaje en una misma línea de tiempo ayuda a crear la noción de que todo esto pasó muy rápido, pero fue bien construido, ya que se puede ver esa progresión en el cambio de Don Teodoro lo cual termina generando mayor cercanía con el lector e interés de su parte, pues no hay que remitirse a episodios pasados para entender lo que viene después, todo se encuentra ahí. 

El chupacabras

Como la que me dejo pensando mucho después de leerla, el Chupacabras introduce una historia sobre un niño que, para mí, es perverso porque disfrutaba hacer daño a los animales, y una vez más, como no supimos qué llevó a Don Teodoro a vestirse de mujer, no sabemos por qué este niño tiene esa actitud violenta. Él vivía de pequeño en una casa en la que su abuela trabajaba como empleada doméstica. Es ese el lugar donde aparece Adrián, una sombra que hablaba con el niño en varias ocasiones (sin embargo, en ningún momento nos dicen de qué hablan), pero que su madre decía que no existía y que en realidad solo era él hablando solo. Posteriormente, conoce a Adrián Choque, un chico mayor y más grande de él que alguna vez lo defendió de otro grupo que lo golpeaba después de clases. Adrián Choque es quien llega un día con una caja pequeña de zapatos y pide al niño que la entierre inmediatamente en algún lugar. Él así lo hace, sin siquiera revisar qué había dentro. Esta caja de contenido misterioso desaparece un tiempo después del cumpleaños del niño cuando su tío lo lleva a ver un partido del Bolívar después del cual llega corriendo a casa porque tenía la sensación de que algo había pasado con la caja que había enterrado. Su preocupación fue confirmada cuando llegó y la caja había desaparecido. Pasó un tiempo, y una noche, tuvo un sueño raro en el que Adrián Choque entraba a la casa desde la pared para desenterrar la caja y llevársela por un momento y devolverla, una y otra vez. 

Muchos años después, diecisiete para ser precisos, el ahora joven se encontró con Adrián Choque en un bus camino a su casa después de un partido del Bolívar, sin embargo, parecía ahora un anciano con arrugas y la piel oscurecida, saludó a su viejo amigo y este, después de intercambiar una sonrisa, llegó a su parada y se bajó del bus.

Me quedan muchas preguntas respecto a esta historia y la principal es ¡¿QUÉ HABÍA DENTRO DE LA CAJA?! Sea lo que sea hace creer al lector que es algo que llevó a Adrián Choque al estado en el que se encontraba al final de la historia. Además, el sueño que tuvo un día el niño acerca de Adrián Choque y como este volvía para desenterrar la caja, llevársela y volverla a enterrar y volver a llevársela en repetidas ocasiones, puede que sustente la idea de que ciertamente fue él quien se la llevó y que luego dejó cincuenta bolivianos en el agujero en posible forma de agradecimiento por haber hecho lo que le había pedido hace tiempo. Sin embargo, nada de esto está explícito en la historia, ya que Urquiola juega con los acontecimientos hasta que nosotros mismos nos demos cuenta, o creamos que nos dimos cuenta de lo que estaba hablando. ¿Se trata de drogas? Es ahora mi principal pregunta. Por el hecho de que puede ser algo que entra en una caja de zapatos, que debe ser escondido porque no eran legales, que hacen que una persona vuelva una y otra vez por ellas y que cambian drásticamente el físico de alguien por uso. ¿Acaso Adrián Choque recurrió al niño y su “inocencia” para zafarse de algún problema referente a ellas? No obstante, no olvidemos que la imagen del niño es la de un muchacho torpe con los animales, llega a ser hasta insensible con ellos, entonces ¿qué relación encontramos entre los animales y el resto de la historia? ¿Tienen que ver con, supuestamente, las drogas? ¿son ellas el Chupacabras? Creo que no pude encontrar grandes relaciones entre uno y otro elemento y es que tal vez esa es la idea del autor, que nosotros creemos esas relaciones y encontremos las explicaciones y respuestas a lo que no encontramos obvio en la historia.

En ese momento que, una vez más, hubiera preferido tener un hijo varón, uno que-imagina- pudiera resistir mejor el dolor, el cansancio, las bofetadas, las descargas de electricidad y los baldazos de agua fría. 

En general, los personajes de las tres historias se quedan en el presente. Lo que sabemos de ellos es todo lo que mencionan en el momento de su participación en la narración, principalmente recuerdos o sueños hablando sobre el primer y tercer cuento. Sin embargo, también es posible percibir la actitud que toman en el punto específico en el que se lleva a cabo la historia, como cuando el protagonista de la primera historia desea hablar con alguien o cuando Don Teodoro se sentía cansado y solo; y cuando el niño de la historia del Chupacabras sentía deseos de lastimar a los animales. Como no hay una explicación directa del accionar y sentir de los personajes, el lector puede interpretar el porqué de lo que realiza en la historia, su pasado, lo que lo ha llevado a cometer algo en ese punto del relato. Por ejemplo, no sabemos cómo llega el personaje de la primera historia a donde se encuentra, ni por qué don Teodoro decidió repentinamente vestirse de mujer o la fascinación por la sangre del protagonista de la última. Supongo que esa llega a ser tarea de nosotros los lectores, pensar en cómo fue la vida de esos personajes antes de ese punto que nos narran e imaginarnos qué viene después; cómo continuarán su vida después de lo que sucede en cada una de sus historias.



También cabe destacar que la soledad y el silencio son temas importantes para el autor porque los menciona en sus historias. Forman parte importante de cada una de ellas y nos ayuda a reflexionar sobre esos temas. Hay personas como cada uno de los personajes en todas partes, y pueden haber pasado por cosas similares que los llevan a sentirse de una manera concreta. Por ello, estor personajes generan empatía con el lector que se llega a sentir identificado con algún sentimiento, pensamiento o experiencia que forma parte de las narraciones. Así, se crea un vínculo más fuerte entre el lector y todo lo que implica la historia con sus personajes. Sin embargo, para los que no se lleguen a sentir identificados, como yo en la historia de Don Teodoro, porque nunca he vivido algo similar, la descripción de lo que sucede con el personaje llega a tocar lo más profundo de los sentimientos hasta involucrarse en todo lo que acontece y querer lo que el personaje quiere y sufrir lo que el personaje sufre.

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