A propósito de “Cuentos Salidos del Horno”
Por Emily Bravo Jiménez
El libro Cuentos Salidos del Horno son, tal y como lo indica su nombre, una recopilación de cuentos cortos que expresan las diferentes experiencias que los autores han atravesado al conocer, relacionarse o desprenderse de aquellas personas que han marcado su vida positiva o negativamente. Son recién salidos del horno ¿o de sus corazones?, cualquiera sea su procedencia las historias del Club del Cuento Pan de Batalla están redactadas con la ayuda de un vocabulario sencillo que fácilmente puede originar que el lector se identifique con todas o solo algunos de ellos, pero además del vocabulario está el tema principal que en algunas de las historias están bastantes evidentes o, al contrario, se encuentra presentado como una escena secundaria que apenas es merecedora de cinco o más líneas. Enfrentándose a la idea de que las relaciones humanas, con connotaciones amorosas, familiares, enfermizas, amistosas y muchas otras, los autores del Club del Cuento Pan de Batalla retoman un tema que muchas personas consideran íntimas y personales, el dolor de romper lazos aquel que se debe disfrutar en soledad, aquel que no debe volver porque “qué clase de nostalgia justificas con tus regresos” (pág. 46). El pesar que se experimenta cuando se es abandonado por tu supuesto gran amor, cuando ves por última sin saberlo a la persona que representa para ti el hogar o cuando tienes lado a lado al individuo que debe amarte y sin embargo solo te observa como un mero recuerdo, es un solo dolor en estos cuentos que solo varía en el modo en que los protagonistas lidian con él.
Por un lado, sabiendo que las palabras son más que un conjunto de grafemas, que pueden o no cambiar en sus significados de una cultura a otra, resultan al fin y al cabo un instrumento del hombre para denominar las cosas y así otorgarles el derecho de existir en el mundo real, de otorgarles el poder de impactar en la vida. Se nombra a las personas para crearles una existencia, se define su procedencia y su posición y por qué no, su futuro de acuerdo a su apellido. Se denomina las calles para establecer barrios, pequeñas ciudadelas que exigen obras o a lo que se llama Presupuestos POA (Plan Operativo Anual) que a su vez determinan el bienestar y la comodidad de sus habitantes. Ya sean seres vivos como las personas o seres inanimados como las calles y los barrios que usan nombres técnicos, tradicionales o bizarros, es indispensable hacer uso de ellos porque permiten mencionarlas y recordarlas, ¿no es por esa razón que incluso los animales han sido bautizados con nombres que refieren sus competencias? Animales domésticos y animales salvajes, animales terrestres y animales acuáticos, repartidos en forma general como los malos y los buenos que precisamente son mencionados pues existen en el mundo real y son recordados en relación a su posible grado de amenaza para todo aquello que existe, pero ¿cómo?, pues a través de sus nombres que conllevan un significado o varios significados para las personas. Sin embargo, qué sucedería si no se los menciona bajo ninguna circunstancia. La respuesta está en Cuentos Salidos del Horno, “tal vez si no hablan [de ellos] sería como si en realidad nada hubiera ocurrido” (pág. 31). Es posible componer una lista sin fin de los nombres que los seres humanos han impuesto para crear toda una estructura social, pero también es posible exponer toda una lista de nombres que están en cierta manera prohibidos, que son marginados con la esperanza de que desaparezcan juntos son su representación física, no se hablan de ellos pues “hablar [de ellos] aún trae recuerdos (pág. 32). Memorias que desaparecerán junto la existencia de las cosas, ¿o no?
Pero evitar mencionar o denominar los objetos, no son las únicas estrategias que utiliza el ser humano para eludir el dolor que producen las rupturas de las distintas naturalezas que antes se mencionó. Por otro lado, las personas también tienden a perder su independencia ante el objeto de su amor, un sacrificio bastante razonable para ellos ante la otra opción de perderlo. Tal y como es sabido, el hombre es un ser social que instintivamente buscan pertenecer a un grupo con el cual sentirse identificado y además, es un ser que aspira encontrar una pareja a quien amar y que esta lo ame de vuelta, otra persona que “nunca le negaría una sonrisa, […] que siempre estará para sus gustos, que puede llamarla cualquier rato y ella vendría corriendo y en caso de no aceptarlo, utilizaría como pretexto el amor que ella le tiene” (pág. 10). Este repetitivo accionar deja obviamente a un ganador, por así llamarlo, que puede utilizarlo para su propio beneficio o quizás para el beneficio de ambos. El otro, el más débil permitirá “ser utilizada sólo por el amor que siente” (Pág. 15) pues es lo único que cree ser capaz de hacer, amar incondicionalmente al otro. Este no se siente además merecedor de recibir, precisamente porque reconoce su fragilidad, de manera que siente la obligación de sacrificar su felicidad para redimirse. Por su puesto, existe el antagonista que conociendo su debilidad consideran que no son merecedores de estar con alguien ya que no podrían aportar nada. Estos personajes evitan el compromiso que implica unirse sinceramente con un igual y prefieren una vida sin responsabilidades para disfrazar de alguna manera, aquel sentimiento que los hace frágiles. Así, viven al límite y no “aprovechan el tiempo que [les] queda” (pág. 28) pues se consideran incapaces e indignos de poseer propósitos de vida o de disfrutar la felicidad que tal vez podrían experimentar si se dejarán amar.
No obstante, en Cuentos Salidos del Horno también enfatizan la necesidad primordial de amarse a uno mismo. Entre los protagonistas de las distintas historias, se puede contemplar un guiño a esta idea en la página 20, donde postula “¡Volveré!, esperando ser mejor persona para entonces” pero ¿qué es ser mejor persona?, no existe una sola respuesta para semejante pregunta pues si bien todos somos seres humanos que coincidimos en una naturaleza social, diferimos en propósitos. Quizás para algunos la mejora personal se encuentra en el desarrollo espiritual y emocional o en el crecimiento económico e intelectual, etc. en cualquier circunstancia, cada persona es la única conocedora de sus anhelos más profundos y de su propia esencia de manera que ella es el personaje más importante en su historia de amor. Y es necesario, por supuesto, eliminar el pensamiento que el propósito de amarse a sí mismo es indudablemente un objetivo egoísta, al contrario, es uno abnegado pues se renuncia voluntariamente a las inseguridades, pesimismos y miedos de uno mismo en favor al prójimo.
En conclusión, Cuentos Salidos del Horno propone nuevos puntos de vista sobre un tema bastante conocido, es decir proyecta las diferentes maneras a las que el hombre recurre para experimentar, terminar o disfrutar de sus relaciones (amorosas, familiares, amistosas, etc.). En este libro, el lector se enfrenta a la posibilidad de verse de cierta forma reflejado en alguna de las historias y ya sea un impacto negativo o positivo, esto le permitirá comprender las acciones de otras personas o incluso a entender un poco de sí mismo. No obstante, considero que la propuesta de “amarse a uno mismo” pudo retomarse más a través de la presentación de historias más positivas, sin pasarse a ser una de autoyuda, claro. Pero también, entiendo que el hecho de tratarse de historias trágicas y crudas, produce un mayor interés en los lectores ya que en el mundo literario mientras más premonitorias resulten estas, mayor es su alcance de impactar en el público lector. Por ello, los cuentos cortos en cuestión, que si bien como ya mencione son cortos, no deben ser juzgados como historias triviales y superficiales que no merecen de un análisis más profundo sino al contrario, deben ser considerados como cuentos enrevesados, no viendo ello como algo negativo, que exigen de cierta concentración y comprensión.
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